Empecé este blog por ti, que querías leerme, aunque mi sospecha es que en realidad esperabas leer aquí lo que no decía mi voz... lo que intentabas adivinar y no podías confirmar... aunque acertabas más de lo debido y sacabas unas conjeturas increíblemente cercanas a lo que no confesé.
Blue, triste y nostálgica, así me sentía cuando empecé a escribir, aunque eso se había quedado atrás y quedamos en el acuerdo de que ya no era bleue sino jeune, porque el mundo nuestro, el de las dos, adquiría nuevos tintes: el trabajo bien, gracias, las presiones y el estrés por las nuevas responsabilidades se quedaron atrás, un "claro que puedes" a un "sólo dígame que yo puedo superar esto sola", y un "todo va estar bien Gaby" fueron suficientes en ese marzo en el que todo nos salía mal, y en serio que eran los Idus, aunque no me hayas creído.
Los cariños perfecto también, nos divertimos mucho, fuimos al fut, vimos algunas puestas de sol, comimos mariscos en el Bolívar y tomamos algunos cafés (Jon en una) importunados por un mesero que no nos dejó en paz hasta que nos explicó el proceso de centrifugación del café y casi te dijo que era demasiada azúcar la que estabas tomando... nos paseamos en el jetta rojo y al amor le pedimos una tregua porque llegamos a la conclusión de que resultaba demasiado complejo y la vida había que tratar de descomplicarla, lo que también nos resultaba complicado.
Y el Skype se convirtió en el recurso perfecto para las charlas en las que teníamos que regresarnos ocho o diez renglones para recuperar el hilo de la conversación, conversaciones con pausas de minutos y hasta horas porque también había juntas y pendientes del trabajo, y los cierres de edición!!!, awww... cada loca con su tema: los ex que reaparecían cuando no debían, cartas recibidas y reenviadas (laborales y no) "para ver qué opinas, Gaby", y recibir a algún comentario hecho un "te dejo de hablar si vuelves con tu ex", jajajá, una amenaza que sé estabas dispuesta a cumplir... total que los mensajes iban de aquí para allá y viceversa, canciones dedicadas porque al escucharlas nos recordaban a ti, a mí, a ciertas personas.
Planes, planes, planes, los inmediatos ir a ver Biutiful y luego al fut, a gritar puuuuutoooo a todo pulmón; luego, traerte del viaje el recuerdo perfecto, uno que te hiciera saber que me había acordado de ti a pesar de los miles de kilómetros de distancia, y después sería diciembre y tendríamos la cena de Navidad antes de Navidad, y en enero tu festejo de cumpleaños, ahora sí con brincolín. Los no inmediatos: no morirnos sin conocer Europa; que tomaras la decisión de irte a hacer la maestría o quedarte en Tj, esa decisión que tanto miedo te daba ¿y del resto?, ya veríamos, porque la vida empezaba a ser más fácil: mac y aumento de sueldo incluido, la salud mejorando, viajes en puerta y la felicidad volvía.