miércoles, 10 de noviembre de 2010

Empecé este blog por ti, que querías leerme, aunque mi sospecha es que en realidad esperabas leer aquí lo que no decía mi voz... lo que intentabas adivinar y no podías confirmar... aunque acertabas más de lo debido y sacabas unas conjeturas increíblemente cercanas a lo que no confesé.
Blue, triste y nostálgica, así me sentía cuando empecé a escribir, aunque eso se había quedado atrás y quedamos en el acuerdo de que ya no era bleue sino jeune, porque el mundo nuestro, el de las dos, adquiría nuevos tintes: el trabajo bien, gracias, las presiones y el estrés por las nuevas responsabilidades se quedaron atrás, un "claro que puedes" a un "sólo dígame que yo puedo superar esto sola", y un "todo va estar bien Gaby" fueron suficientes en ese marzo en el que todo nos salía mal, y en serio que eran los Idus, aunque no me hayas creído.
Los cariños perfecto también, nos divertimos mucho, fuimos al fut, vimos algunas puestas de sol, comimos mariscos en el Bolívar y tomamos algunos cafés (Jon en una) importunados por un mesero que no nos dejó en paz hasta que nos explicó el proceso de centrifugación del café y casi te dijo que era demasiada azúcar la que estabas tomando... nos paseamos en el jetta rojo y al amor le pedimos una tregua porque llegamos a la conclusión de que resultaba demasiado complejo y la vida había que tratar de descomplicarla, lo que también nos resultaba complicado.
Y el Skype se convirtió en  el recurso perfecto para las charlas en las que teníamos que regresarnos ocho o diez renglones para recuperar el hilo de la conversación, conversaciones con pausas de minutos y hasta horas porque también había juntas y pendientes del trabajo, y los cierres de edición!!!, awww... cada loca con su tema: los ex que reaparecían cuando no debían, cartas recibidas y reenviadas (laborales y no) "para ver qué opinas, Gaby", y recibir a algún comentario hecho un "te dejo de hablar si vuelves con tu ex", jajajá, una amenaza que sé estabas dispuesta a cumplir... total que los mensajes iban de aquí para allá y viceversa, canciones dedicadas porque al escucharlas nos recordaban a ti, a mí, a ciertas personas.
Planes, planes, planes, los inmediatos ir a ver Biutiful y luego al fut, a gritar puuuuutoooo a todo pulmón; luego, traerte del viaje el recuerdo perfecto, uno que te hiciera saber que me había acordado de ti a pesar de los miles de kilómetros de distancia, y después sería diciembre y tendríamos la cena de Navidad antes de Navidad, y en enero tu festejo de cumpleaños, ahora sí con brincolín. Los no inmediatos: no morirnos sin conocer Europa; que tomaras la decisión de irte a hacer la maestría o quedarte en Tj, esa decisión que tanto miedo te daba ¿y del resto?, ya veríamos, porque la vida empezaba a ser más fácil: mac y aumento de sueldo incluido, la salud mejorando, viajes en puerta y la felicidad volvía.

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