Escuché su voz al teléfono una tarde de julio, no supe de su existencia hasta que alguien me habló de él... y tuve que preguntar a más de uno para relacionar su nombre con su cara. No sé durante cuántos años nos cruzamos en el pasillo e intercambiamos un par de frases alguna vez, tuve para él la amabilidad que merecen los conocidos-desconocidos, esos con los que uno coincide en ciertos sitios y no forman parte de nuestras vidas.
Buenas referencias... argumentos que derrumbaron mi natural desconfianza y la manía que tengo de mantener a la gente lejos de mí; si hubiera sido como siempre varias páginas no habrían sido escritas... pero no sé si fue por la ternura que me dio verlo, solo, esperando, o por su sinceridad aparente, después del café y el 'me dio gusto conocerte, hasta luego''...
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