En un mes mis paisajes serán otros, paisajes que anhelo de tiempo en tiempo, como ahora, en que necesito la dosis de abrazos y amor paternos, de verde y azul, del contraste que marca el inicio de la sierra con los atardeceres rosa-morado-naranjas, y al fondo los plantíos de tabaco, de un verde inolvidable; de olor a tierra mojada después de las tardes de tormenta que todo se llevan -hasta las tristezas.
Quiero sentir la arena caliente bajo mis pies y el aire en la cara mientras llegamos al centro del mundo en una lancha... Saudade es la palabra.

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