martes, 6 de abril de 2010

Verano azul

Quería que su marido le dijera bonita y que su amante le dijera querida. Imposible. Así las cosas los dejó a los dos y se compró un espejo grande y las obras completas de Mozart. Nunca fue más feliz que aquel verano azul.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario