martes, 6 de abril de 2010

bah!

Tenía escrito un recado con letras grandes e imprecisas que decía: “Corazón, has lo que tu quieras, lo que mas quieras, has lo que tu decidas, has lo que mas te convenga, has lo que sientas mejor para todos”.
“¿Has?”, dijo Ofelia en voz alta. ¿Se había ido con una mujer que escribía “haz” de hacer como “has” de haber? ¿Con una que no le ponía el acento a “tú” el pronombre y lo volvía “tu” el adjetivo? ¿Con alguien capaz de confundir el “más” de cantidad con el “mas” de no obstante?
La ortografía es una forma sutil de la elegancia del alma, quien no la tiene puede vivir en donde se le dé la gana.

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