Veo el mar desde esta ventana... ese que tanto amabas, ayer me di cuenta que mis conversaciones contigo no terminan... y no ha sido por falta de intención; eso sí, cada vez duele menos.
Me vuelvo a subir a un avión, pero esta vez no es por obligación, es porque decidí que el mundo es demasiado grande como para vivir sin moverse, porque conocer lugares insospechados es fascinante y porque he aprendido a elegir las mejores compañías para conocerlos, esas que te sacan de la tristeza justo cuando piensas que nada lo hará. Tenemos rutas trazadas, hoteles y horarios... que seguro no seguiremos porque... ¿a quién le importan los horarios cuando se es feliz?
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario