Quise describir los paisajes chilenos a finales de noviembre, pero mi ánimo no estaba para descripciones coloridas ni entusiastas. ¿Que si el viaje sirvió? Mucho, me mantuvo tan aturdida, tan al pendiente de mil detalles que apenas tenía tiempo para pensar algo más que no fuera lo inmediato... y luego las posadas y las vacaciones decembrinas en las que no quise visitar a nadie y ni una letra pude escribir porque me faltaban motivos.
Enero se fue y sigo sin ganas de describir paisajes, la vida continúa y yo me hago más consciente de lo frágil que es, no quiero pensar...

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