jueves, 16 de diciembre de 2010

Eloísa

La muerte me era ajena hasta hace unos días, uno sabe que existe y que es un proceso natural... pero no pensé que me sorprendiera de esta forma, no con tu partida, no con la de Vane. No termino de asimilar que ella ya no está  cuando te vas tú, justo cuando intento reacomodar los sentimientos y distraer la memoria para no ir de la risa al llanto al recordar una frase, un gesto, una canción, un plan que no será más.
Hace dos meses todo parecía ir increíblemente bien... y ahora he descubierto que no hay palabras ni presencias que mitiguen el dolor de una pérdida, que la muerte llena de ira, de desesperanza, y que a pesar de todo cada quien debe seguir en lo suyo.
Lamento mucho que hayas tenido que pasar por esa enfermedad Eloísa, lamento tu tristeza, tus días de angustia esperando: una llamada de tu hijo, que tu esposo descubriera que te seguía amando, que tus hijas por fin fueran las mujeres que esperaste tener… te amé desde que te conocí porque me di cuenta de tu soledad y de tu espera, por eso te convertirste en suegra,  sin boda de por medio.

lunes, 6 de diciembre de 2010

historias

noviembre, amargo noviembre

Siempre me había gustado noviembre y su día de muertos con sus altares, sus calaveras y el aroma amargo de las flores de cempazuchitl, pero este último me ha dejado sin aliento y me siento como un niño al que le han quitado su juguete más preciado, te quiero de vuelta en mi vida Ness, te quiero de vuelta y sé que es imposible, pero a ratos no consigo hacerme a la idea de tu no presencia.
Esta mañana paré en la Misión y recordé aquel día en que nos reímos tanto y hablamos durante toda la película, sonó un mensaje en el teléfono y quería que fueras tú... era justo la hora de tu mensaje de los lunes, ahí me di cuenta una vez más que el corazón y la razón pueden pueden opinar de forma opuesta. No sé cuánto tiempo más seguiré sintiendo este dolor que no me deja Vane, porque aún, de repente, pasa algo y pienso en contártelo e imagino lo que dirías y la cara que pondrías; ya no entro a skype porque al ver tu nombre recuerdo que no estás más del otro lado, me niego a borrar tu número del cel y quiero que nadie más lo use porque era sólo tuyo, te extraño todos los días mi Vanesss-ia, quiero dejarte ir para que apartes, junto al tuyo, un pedazo de cielo para mí.