La muerte me era ajena hasta hace unos días, uno sabe que existe y que es un proceso natural... pero no pensé que me sorprendiera de esta forma, no con tu partida, no con la de Vane. No termino de asimilar que ella ya no está cuando te vas tú, justo cuando intento reacomodar los sentimientos y distraer la memoria para no ir de la risa al llanto al recordar una frase, un gesto, una canción, un plan que no será más.
Hace dos meses todo parecía ir increíblemente bien... y ahora he descubierto que no hay palabras ni presencias que mitiguen el dolor de una pérdida, que la muerte llena de ira, de desesperanza, y que a pesar de todo cada quien debe seguir en lo suyo.
Lamento mucho que hayas tenido que pasar por esa enfermedad Eloísa, lamento tu tristeza, tus días de angustia esperando: una llamada de tu hijo, que tu esposo descubriera que te seguía amando, que tus hijas por fin fueran las mujeres que esperaste tener… te amé desde que te conocí porque me di cuenta de tu soledad y de tu espera, por eso te convertirste en suegra, sin boda de por medio.
